"Todos somos esclavos de algo: yo, de la eternidad. Usted, de sus convicciones".
Película: Abraham Lincoln, cazador de vampiros.
Mirar hacia ningún lugar.
Tener lágrimas que no quieren salir por su elevado orgullo. Sentir una presión en el pecho que no te deja
respirar. Hacer gestos de rabia y decepción por saber que se pudo hacer mejor
algo pero que simplemente no quisiste realizarlo.
Siempre digo que la próxima
haré las cosas mejor. Ese futuro se vuelve presente y sigo esquivando lo que prometí
en aquel pasado cercano: “la próxima lo haré mejor”.
Alguien siempre me ha dicho:
“eres la mejor”. Se me parte el alma el saber que está engañado. Ya no quiero
más este estilo de vida, si es que así lo puedo llamar. Estoy harta de tanta irresponsabilidad
que manejo. Siempre tengo la excusa perfecta a mis malas acciones: “siempre me
salvo”.
No sé si esta vez tenga
alguna salida, alguna salvación, ¡Maldita sea! ¿Quién? Yo.

Cuando una persona te dice que eres la mejor, no te miente, seguramente fuiste lo mejor para esa persona al menos un segundo. No pienses que todo esta mal, no pienses que tan solo te engañaron, revisa ese presente que ya viviste y nota como fue sincero en el momento en que sucedió.
ResponderEliminarPocas veces lo vemos, pocas veces los notamos, pero el futuro lo llenamos de cargas que no merece. Día a día cargamos nuestro futuro, de promesas incumplidas, de errores por superar, de momentos que queremos vivir, llega el futuro y como siempre NADA pasa.
Llega un momento en la vida de todos en que debemos dar un alto en el camino, para descubrir algo que muy en el fondo todos sabemos y una vieja canción argentina no lo recuerda: solo tenemos el presente, nada más.
Es aquel momento donde debemos comenzar a evaluar cada una de esas promesas inconclusas, intenciones aplazadas y las mejoras de nuestra vida que jamás hicimos. Es en ese momento que descubrimos algo cruel, lamentable, pero también esperanzador: Cada momento podemos corregir esos errores, no es necesario como las dietas – empezarlas mañana - .
No olvides, que realmente no te salvas de nada, tan solo obtienes un momento de calma, pero obtienes una de las peores condenas, perder la seguridad de ti misma.