"¿El beso? Un truco encantador para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas".
Ingrid Bergman
Estamos dentro del carro,
parqueado. Yo estoy en la silla del copiloto. Él está en la silla del
conductor. Los dos estamos mirando hacia el frente, tratando de evadir ese
momento de tensión. A la vez, por ‘coincidencia’, volteamos la cabeza para
mirarnos. Vemos nuestro reflejo en los ojos del otro. Aumenta la
respiración. Yo comienzo a morderme el labio inferior. Él comienza a acercarse con alguna
intención. Siento latir su corazón con velocidad. Él siente el mío. Cerramos
los ojos, se juntan nuestros labios.
