viernes, 16 de noviembre de 2012

YO


"Todos somos esclavos de algo: yo, de la eternidad. Usted, de sus convicciones".
Película: Abraham Lincoln, cazador de vampiros.

Mirar hacia ningún lugar. Tener lágrimas que no quieren salir por su elevado orgullo.  Sentir una presión en el pecho que no te deja respirar. Hacer gestos de rabia y decepción por saber que se pudo hacer mejor algo pero que simplemente no quisiste realizarlo.

Siempre digo que la próxima haré las cosas mejor. Ese futuro se vuelve presente y sigo esquivando lo que prometí en aquel pasado cercano: “la próxima lo haré mejor”.

Alguien siempre me ha dicho: “eres la mejor”. Se me parte el alma el saber que está engañado. Ya no quiero más este estilo de vida, si es que así lo puedo llamar. Estoy harta de tanta irresponsabilidad que manejo. Siempre tengo la excusa perfecta a mis malas acciones: “siempre me salvo”.

No sé si esta vez tenga alguna salida, alguna salvación, ¡Maldita sea! ¿Quién? Yo.

1 comentario:

  1. Cuando una persona te dice que eres la mejor, no te miente, seguramente fuiste lo mejor para esa persona al menos un segundo. No pienses que todo esta mal, no pienses que tan solo te engañaron, revisa ese presente que ya viviste y nota como fue sincero en el momento en que sucedió.

    Pocas veces lo vemos, pocas veces los notamos, pero el futuro lo llenamos de cargas que no merece. Día a día cargamos nuestro futuro, de promesas incumplidas, de errores por superar, de momentos que queremos vivir, llega el futuro y como siempre NADA pasa.

    Llega un momento en la vida de todos en que debemos dar un alto en el camino, para descubrir algo que muy en el fondo todos sabemos y una vieja canción argentina no lo recuerda: solo tenemos el presente, nada más.

    Es aquel momento donde debemos comenzar a evaluar cada una de esas promesas inconclusas, intenciones aplazadas y las mejoras de nuestra vida que jamás hicimos. Es en ese momento que descubrimos algo cruel, lamentable, pero también esperanzador: Cada momento podemos corregir esos errores, no es necesario como las dietas – empezarlas mañana - .

    No olvides, que realmente no te salvas de nada, tan solo obtienes un momento de calma, pero obtienes una de las peores condenas, perder la seguridad de ti misma.

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