sábado, 1 de septiembre de 2012

MIEDO

Tengo miedo, 
¿De qué? No lo sé, 
porque no sé cual es mi destino. 
Aunque dicen que está escrito,
 no lo sé. 
Miedo. 
Eso me genera miedo. 
Entonces tengo miedo 
de lo que no sé. 
Curioso aspecto, 
como nosotros, curioso.

Andrea Nieto Yepes


Éste, es un pequeño poema que hice en una de tantas madrugadas, donde me sentía agobiada por la incertidumbre que me genera el futuro. De tanto pensar en ello, descubrí que el sentimiento que me dominaba en aquel momento se llamaba MIEDO.


BREVE HISTORIA DE LA CURIOSIDAD


"Lo mejor que tiene la vida es la curiosidad y la curiosidad nace de la ignorancia del destino".
Eduardo Galeano.



Un día cualquiera del año 2010, Natalia leyó “La bofetada a Charlotte Corday”, escrita por Alexandre Dumas, padre. Ella no comprendía muy bien el porqué ajusticiaron a Charlotte, sólo sabía que se le acusaba por la muerte de un hombre apellido Marat.
El hecho le generó curiosidad. Era una pregunta, una inquietud que le produjo interés, pues el que Charlotte fuera castigada por la ley y por cuenta propia de Legros, la llevaba a concluir que algo, más que grave, hizo. Algo que quedaría marcado en la historia.
Natalia procedió entonces a investigar a Charlotte Corday en la herramienta que más utilizaba, la web. Allí, se dio cuenta que la mujer fue un personaje importante en la Revolución Francesa y que efectivamente era famosa por haber asesinado a Jean Paul Marat.
De Corday, Natalia pasó a investigar a Marat y se enteró que fue médico y científico, conocido como activista, periodista y político en la Revolución Francesa. Explorando la vida de Marat, y siguiendo los links que la web le mostraba, Natalia se encontró con una pintura que recreaba su cuerpo yacente en la tina, llamada “La muerte de Marat”.
Al final, Natalia terminó leyendo sobre la Revolución Francesa y su conflicto social y político. Ella aprendió de historia y tuvo una enriquecedora experiencia que partió de una curiosidad, un interés, una duda que la llevó a investigar.

LO COMPLEJO DE LA FELICIDAD


"Muy frecuentemente nos olvidamos de que la felicidad no llega como resultado de obtener algo que no tenemos, sino al reconocer y apreciar lo que ya tenemos"
Leo Buscaglia

Quiero permanecer en la felicidad, pues ésta se logra sólo por momentos. No es constante. Lo constante, diría yo, es la plenitud. Quiero ser feliz. Pero deseo, que por causa del destino, de Dios, y de todos los entes y energías existentes en la tierra, nunca sea feliz a cada instante. Sería un limbo. Si yo soy feliz cada segundo de mi pequeña vida, creo que no sería feliz, pues me acostumbraría a ese sentimiento inexplicable. Y no quiero acostumbrarme a eso, ¡Jamás! Perdería entonces el sentido de ser feliz. Por eso, mejor opto por la plenitud, y que la felicidad me llegue en momentos importantes e inolvidables, para que sean eso, inolvidables.


"EL HUMO SON NUBES, EL HUMO ES LIBERTAD”

“…El tabaco es una delgada canal por donde salen y se dispersan en el infinito nuestros instintos perversos”.
Luis Tejada

Emiliano saca su cajetilla de metal, la cual tiene tallada el nombre Marlboro, de un bolsillo de su chaqueta; la abre y de ésta coge un cigarrillo Kent 8. Lleva con su mano izquierda, ágilmente, el cigarro a la boca, mientras que con su mano derecha guarda la cajetilla. Busca una candela en los bolsillos de su pantalón azul, se queda quieto un momento y se dirige a su carro negro, un Kia Rio Xcite Hatchback Sport 2009. Abre la puerta del copiloto y se agacha rápidamente hacia el tapete del automóvil, sonríe, se pone de pie y enciende el cigarrillo con una candela amarilla, la cual durará en sus manos menos de 3 días., pues siempre bota las candelas que obtiene.
Mientras mira el cielo oscuro y nublado, el cual aprecia desde el segundo mirador de Las Palmas, se fuma sin prisa su cigarrillo. Entre los dedos índice y corazón de su mano derecha, está el delgado objeto lleno de nicotina. Dirige su mano a la boca, colocando el cigarrillo en ésta; cierra los ojos y aspira con fuerza, sacando así su pecho poco ejercitado. Baja la mano con el cigarrillo en ella, mientras inclina un poco su cabeza hacia atrás, permaneciendo con los ojos cerrados, deja salir una pequeña sonrisa y suelta despacio el humo que ya ha recorrido su faringe, laringe y tráquea.
“Es magia porque nada me hace sentir como en las nubes, nada me hace sentir como una nube. Éstas son libres porque pueden adoptar la forma que quieran, al igual que el humo”, le dice Emiliano a su novia, mirándola fijamente a los ojos verdes esmeralda que tiene.
- No me gusta que fumes, lo sabes- dice Antonia, sosteniendo la mirada.
- Amor- dice Emiliano- tú no entiendes. Relaciona el humo con las nubes, pues los dos hacen lo que quieran en el cielo, ayudados por el viento.
Antonia sigue mirando a Emiliano sin pronunciar ninguna palabra.
-Por eso insisto que el humo son nubes, el humo es libertad, ¡Hasta se parecen físicamente! Sólo que el humo anda con más velocidad.
Antonia no comprende el porqué del uso del cigarrillo que tantos aspectos desfavorables trae, como el mal aliento; los dedos, uñas y dientes amarillosos, la falta de buena respiración, el olor impregnado en la piel, que se puede sentir las 24 horas del día... Ella se inclina más por los cigarrillos electrónicos, que generan “la misma sensación de un cigarro común y corriente”, y el cuál no produce efectos negativos.
Emiliano sonríe, mira hacia el cielo y sonríe aún más. Luego mira a su novia y con alegría le dice “te amo”, y la abraza, teniendo cuidado de no quemarle el pelo con el cigarrillo que está a pocos minutos de apagarse. Le recuerda a Antonia que aunque sea un hombre joven y no pueda hacer tanto ejercicio como los demás jóvenes, a causa de su mala respiración y como consecuencia de su cotidiana actividad,  lo que le importa es ser feliz y si él es feliz fumando, ella debería serlo por él, al fin y al cabo sería un gesto de amor.
Comienza a briznar. La joven pareja se coge de la mano y camina lentamente hacia el carro. El hombre le abre la puerta a su novia, la cierra y camina aún más lento hacia la puerta del piloto. Abre la puerta, tira el cigarrillo al piso húmedo, se monta sin prisa al automóvil y la vuelve a cerrar.