“…El tabaco es una delgada canal por
donde salen y se dispersan
en el infinito nuestros instintos perversos”.
Luis Tejada
Emiliano
saca su cajetilla de metal, la cual tiene tallada el nombre Marlboro, de un
bolsillo de su chaqueta; la abre y de ésta coge un cigarrillo Kent 8. Lleva con
su mano izquierda, ágilmente, el cigarro a la boca, mientras que con su mano
derecha guarda la cajetilla. Busca una candela en los bolsillos de su pantalón
azul, se queda quieto un momento y se dirige a su carro negro, un Kia Rio Xcite Hatchback Sport 2009. Abre la puerta
del copiloto y se agacha rápidamente hacia el tapete del automóvil, sonríe, se
pone de pie y enciende el cigarrillo con una candela amarilla, la cual durará
en sus manos menos de 3 días., pues siempre bota las candelas que obtiene.
Mientras mira el cielo oscuro y nublado, el cual
aprecia desde el segundo mirador de Las Palmas, se fuma sin prisa su
cigarrillo. Entre los dedos índice y corazón de su mano derecha, está el
delgado objeto lleno de nicotina. Dirige su mano a la boca, colocando el
cigarrillo en ésta; cierra los ojos y aspira con fuerza, sacando así su pecho
poco ejercitado. Baja la mano con el cigarrillo en ella, mientras inclina un
poco su cabeza hacia atrás, permaneciendo con los ojos cerrados, deja salir una
pequeña sonrisa y suelta despacio el humo que ya ha recorrido su faringe,
laringe y tráquea.
“Es magia porque nada me hace sentir como en las
nubes, nada me hace sentir como una nube. Éstas son libres porque pueden
adoptar la forma que quieran, al igual que el humo”, le dice Emiliano a su
novia, mirándola fijamente a los ojos verdes esmeralda que tiene.
- No me gusta que fumes, lo sabes- dice Antonia,
sosteniendo la mirada.
- Amor- dice Emiliano- tú no entiendes. Relaciona
el humo con las nubes, pues los dos hacen lo que quieran en el cielo, ayudados
por el viento.
Antonia sigue mirando a Emiliano sin pronunciar
ninguna palabra.
-Por eso insisto que el humo son nubes, el humo
es libertad, ¡Hasta se parecen físicamente! Sólo que el humo anda con más
velocidad.
Antonia no comprende el porqué del uso del
cigarrillo que tantos aspectos desfavorables trae, como el mal aliento; los
dedos, uñas y dientes amarillosos, la falta de buena respiración, el olor
impregnado en la piel, que se puede sentir las 24 horas del día... Ella se
inclina más por los cigarrillos electrónicos, que generan “la misma sensación
de un cigarro común y corriente”, y el cuál no produce efectos negativos.
Emiliano sonríe, mira hacia el cielo y sonríe aún
más. Luego mira a su novia y con alegría le dice “te amo”, y la abraza,
teniendo cuidado de no quemarle el pelo con el cigarrillo que está a pocos
minutos de apagarse. Le recuerda a Antonia que aunque sea un hombre joven y no
pueda hacer tanto ejercicio como los demás jóvenes, a causa de su mala
respiración y como consecuencia de su cotidiana actividad, lo que le importa es ser feliz y si él es
feliz fumando, ella debería serlo por él, al fin y al cabo sería un gesto de
amor.

Q buena historia, me gusta tu blog.
ResponderEliminarun abrazo